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lunes, 7 de mayo de 2012

"Desenarenando" la Esfinge. 1ª parte

El valle central de la meseta de Guiza tiene la peculiaridad de recoger la arena que le llega con el Hamsim y allí se va quedando, amplificado por el hecho de haber sido utilizado como cantera en parte. Agravándose dónde se encuentra la Esfinge que no deja de ser un hoyo, artificial, cosa que a los finitos granos parece gustarle más todavía.

Así le ha ido a la Esfinge, casi siempre enterrada más de medio cuerpo, unas veces y otras hasta el cuello variando la cantidad conforme el viento incide. Pero no solo el viento, porque cuando llueve torrencialmente, las aguas arrastran de todo y contribuyen a hacer más consistente los sedimentos.
Así que... por mucho que nos hablaron de este monumento los antiguos, desde la penúltima vez en el siglo II de esta era, ya nadie se preocupó de limpiarla, que sepamos y poco a poco se fue cubriendo otra vez, pocos desde entonces la vieron en su totalidad.

Aún cubierta seguía siendo un motivo atrayente y todo aquel que llegaba a El Cairo, tenía casi obligada visita a la planicie para hacerse la foto delante de la Esfinge, que era lo que más llamaba la atención, además de estar mas cerquita que los otros monumentos, que dejando de lado las pirámides, poco se podía ver pues las mastabas estaban totalmente enterradas.
Uno de los grupos más fieles era el de los militares, posiblemente porque los campamentos de los mismos solían estar en esta parte, al menos los británicos.
Esta foto muestra a componentes de la Highland Brigade, imposible saber si son de los Cameron, de los Gordon o de la Black Watch, poco después de la batalla de Tell el Kebir, desastrosa para las tropas egipcias del Bajá El-Arabi. La fecha  tiene que estar cercana al 30 de septiembre de 1882, el día en que se celebró el desfile de lso británicos vencedores en El Cairo.

Al menos durante el  siglo XIX, se acometió la limpieza de su parte delantera, tanto por Caviglia, como por Lepsius y hasta por Maspero, y así se pudo acceder a la estela, podían verse las patas con detalle, pero de nuevo la fuerte pendiente hacía que la arena una y otra vez, lo cubriese. Las fotografías de  Beato, Bonfils, Sebah, Zangaki, Lekegian... nos mostraron diferentes etapas. Esta que vemos a la izquierda es de 1886,  de Abdullah Frères.

En 1890 y años posteriores aún se mantenía así de visible, con algo más de arena que ya empezaba a cubrir la pata izquierda, otra vez, que era la más expuesta a ello, ya que no se había retirado nada de ese lado, como apreciamos.

Dejando de lado al primer excavador que dejó limpia el área inmediata a a la Esfinge de Guiza, Menjeperura (Tutmosis IV), es preciso reconocer que hasta la intervención de Baraize en 1925, solo se había realizado alguna limpia muy parcial y además el templo inmediato seguía cubierto.

Era imposible que esta feliz pareja, en 1924, los Chatworth-Musters, pudieran suponer o imaginar que se encontraban justo encima de las ruinas de dicho templo, que poco después iba a salir a la luz.   No sé si el camello colaboró, pero mr John, serio, acorde al evento inolvidable; no perdió el estilo, como debe de ser, para un gentleman que se precie. Tomo nota por si acaso me decido a montar y hacer un largo recorrido.

(Foto del archivo Getty Images)

La cuestión es que ya iba siendo hora de que se acometiese de firme la tarea de limpiarla totalmente de su ¿asfixiante? vecina.

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